domingo
Un sueño
viernes
Se me escapó
martes
Pero por algo mucho más cruel todavía.
sábado
Revelación freudiana
¿Quizás me sentiría ahora cobijado en la pureza de pensamiento y acción de Cholita, la mujer más honesta de todas y que por suerte puedo querer sin temores?
Ahora me explico
domingo
Propuesta Indecente
miércoles
Certeza comprobada
sábado
Soretes
El que me dejó porque estaba muy mal.
El que dijo que, como yo había crecido sin afecto, no podía dar afecto a nadie.
El que invitó a un amigo y le habló pestes de mí.
El que, para no comprometerse, sigue relativizando la psicopatía de mi padre.
El que logró que estuviera de su lado y luego volvió al lugar de donde venía.
El que me dio su amor, y porque no lo correspondí tomó represalias.
Mi madre, a quien el psicópata dijo que estoy muerto, y entonces no me reconoció.
El que me ofreció su mano para trabajar par a par, y después no trabajó.
El que consideró que, desde una evaluación de costo-beneficio, mi presencia no convenía.
El que me quiso estafar.
El que tiene pensado estafarme, pero no todavía, porque según su visión "no es el momento".
El que me cambió por otro que le redituaba.
El que no quiso entenderme, porque no le convenía la verdad.
El que relativizó mi verdad, a partir de mis aparentes "problemas".
El que dejó que otros se contaminaran con su misma dejadez ausente de solidaridad.
El que, a espaldas de mi apoyo, volvió a besar la mano que lo quiso matar.
El que consideró que mi apoyo no tenía valor porque soy un hombre débil.
El que, para no entenderme, dijo que yo "pongo una barrera" entre ambos.
El que me alentó aun sabiendo que las razones de mi desaliento son las mismas que a él lo encumbraron.
El que, para prevalecer sobre sus miserias, sostuvo que no soy inteligente, sino "leído".
El que no dudó en desplegar acciones tendientes a sepultarme, en cuanto creyó que había una oportunidad.
El que me comparó con un viaje en taxi, y luego me dijo que "si el chofer conduce mal, yo ME BAJO".
El que intentó que mi novia me dejara.
El que me olvidó luego de que me fuera.
El que hoy pasa Navidad sabiendo que estoy solo en algún lado, y no le importa.
El que me envió un correo colectivo de augurios de Felices Fiestas sin el menor interés por dirigirme un saludo personal, porque entiende que ese saludo personal le demandaría un esfuerzo superior al beneficio que le reportaría mi devolución.
El que legitimó con su opinión y sus actos a todos los anteriores.
jueves
Impresiones de un par de hijos de puta
viernes
Comportamiento de mi hermano en el funeral de un hombre bueno
Sin embargo, el latín los dignifica
Preocupado por la legitimación que los demás le asignaban a las conductas infames de los chupaortos (llevar infusiones al despacho de los jerarcas, reírse de sus bromas, manifestar a los gritos el más pleno acuerdo con las arbitrariedades o las mancillas al respeto que sin filtro desgranaban los de más alto rango en perjuicio aun de los propios compañeros de tareas); consternado digo por la vigencia de tales actitudes antihumanas y ajenas a la solidaridad más elemental, me aficioné a la investigación de la conducta cotidiana de los que menos pueden; y así descubrí un latinismo que resume la sabiduría esencial del espíritu romano, que todo lo advirtió y glosó. Dice la frase:
miércoles
domingo
Individualismo y referencias exofóricas barriales
lunes
Clarín del 17 de octubre
Qué tul.
Qué pienso cuando veo a una embarazada
Entonces para mí una embarazada es una mina que se cansó de coger porque sí y que se le cantó el ojete de tener un hijo. Pero claro, como no es lo mismo una MADRE que lo puta que fueron, ahora buscan (y reciben) la absorción automática de una sociedad a la que le chupa un huevo el pasado y que estructura toda una serie de mecanismos tendientes a acoger favorablemente (y a incluir en el mercado) una versión ahora maternal de la cópula avalorada que hasta el momento venían cultivando. Entonces empiezan las pelotudeces crónicas que hacen a la vida prenatal de la pareja: los turnos con el obstetra (al que tratan de vos, como si fuera un par, y que también tiene hijos chiquitos como ellas; está en la misma), el conteo mórbido de semanas y días -que incluye la hipocresía de decir cosas tipo "el sábado entra en la novena semana"-, la justificación de las inconductas o de los absurdos por la sobrecarga hormonal, y otros fantasmas urbanos como el de la sobrevaloración del hombre que las acompaña (es llamativo, pero asqueroso, advertir cómo la embarazada se prende con temor desesperante a la monogamia durante el período de gestación: a pesar de sus devaluados principios de cópula social, se ubica como nunca durante la gravidez en un estadio de desprotección y desconfianza patológicas al que también otorgan rango de derecho; piensan en verdad que a “él” le compete legítimamente el salir a cogerse a cualquiera porque es más difícil garchar con ellas, que se pueden mover menos y están “horribles”, según sus relatos; es asqueante también escuchar confesiones de padres cubiertos de pelos en las que sin ningún tapujo reconocen que se excitaban más cuando sus compañeras de colchón estaban embarazadas, Dios mío. ¡Dios mío!).
Ahí comienza un andar al principio desorientado y todas las veces novedoso por el camino de la aparente virtud; un agitar torpe e ignorante del precepto de la multiplicación transformado en moneda de cambio de los beneficios más injustos y a la vez más cotidianos y pequeños, a los que se les otorga estatus de obligación por así corresponder; un sendero conductual impune que sólo se justifica ideológicamente por la circunstancia de que ésa es la postura asumida por el sentido filodecadente del resto. Y así se adelantan en todas las colas, empujando y blandiendo quizás algún otro hijo pequeño y normalmente sucio de baba o moco; no les importa si el colectivo está lleno y suben igual, en la seguridad de que algún pelotudo que cree que el honor pasa por ahí va a desgañitarse para tocar la supuesta inmoralidad del que va sentado, exigiendo retóricamente si “no hay un caballero que le dé el asiento a la señora que está embarazada”; van a recibir preguntas de “cuánto falta”, sonriendo, cuando antes le miraban el culo, las tetas, o la ignoraban; se salvan de multas, se les aceptan las más disparatadas visiones del mundo y opiniones que muchas veces rozan lo nazi; les disponen cajas especiales en los supermercados a los que empiezan a aficionarse y se les permite interrumpir cualquier cosa (una conversación, una película, un llamado telefónico, una consulta médica –he visto pacientes que dejaron paso a embarazadas que tuvieron el tupé de golpear la puerta del consultorio para pasar por encima del derecho de quien se estaba atendiendo-, un viaje en colectivo, una clase, un cumpleaños).
Pero todo esto es una muy enorme mierda mentirosa, que no refleja ni el diez por ciento del sentir verdadero y real de los actores sociales. La prueba de que estas débiles permisiones conforman tan sólo un mero entretejido de roles de interacción de preguntas, respuestas y actitudes estandarizadas que tienden nada más que a salvar el culo particular de cada uno de los que las practican, es el hecho de que, en otros contextos, las reacciones frente al hecho del embarazo resultan contradictorias y claramente opuestas, y también todo ello es aceptado, aunque impliquen claros actos discriminatorios. En efecto: si una mujer queda embarazada y decide en ese estado bucar trabajo, nadie la toma (cuando mi hermana gestaba a mis sobrinos mellizos, una amiga que trabajaba en Telefónica me dijo así “te diría que ni lo intente, que ni intente presentarse”); si entró hace menos de un año y se embaraza, la echan; si lleva cierto tiempo en el empleo, en cambio, la ascienden y le conceden todas las licencias del reglamento, porque nadie quiere hacerse cargo de la hijadeputez y las reprimendas y denuncias que significaría demorarla en la carrera laboral por el sólo hecho de tener un hijo, aunque de ese modo se perjudique también discriminatoriamente al que trabaja cabalmente y que ha elegido un camino moral bastante más determinado que la uterina de marras. Si a un taxista lo para una embarazada que está sola o con un niño, detiene el auto; si está acompañada por un adulto, se reducen las posibilidades de que el taxista se detenga, porque aumentan al mismo tiempo las de que la “parejita” lo afane, en la creencia popular. Un tipo no sale con una mujer embarazada de otro, y, comúnmente, no se hace cargo de haber participado en el embarazo de su partenaire sexual que hace pocos días conoció (pues, “¿quién me asegura que el pibe sea mío…?”; los únicos casos de perdurabilidad de parejas recién conformadas y ya embarazadas que conozco, son aquéllos en los que ambos participantes sexuales realizaron con posterioridad a la noticia de preñe una evaluación de costo-beneficio y, aunque no había amor propiamente dicho, decidieron “formar una pareja” porque la otra solución habría sido mucho más costosa en términos de esfuerzo de cualquier tipo (ejemplos: compañeros de trabajo que se garcharon descuidadamente, vecinos, novios de padres decentes, minas que salieron a coger por despecho; mujeres de edad a las que, con la interrupción de la gestación, se les iría también la vida). En el resto de los casos, generalmente abortaron o tuvieron la suerte de que se detuviera el crecimiento del feto antes de tener que tomar una decisión. Sí, sí, ya me vas a decir que una que vos conocés se hizo cargo del bebé; pero es el 1%.
Por lo demás, ¿no gana resistencia la mujer embarazada? ¿No es más fuerte que cualquiera de sus congéneres que no concibieron? ¿Entonces a santo de qué vienen los nuevos beneficios? La preñada come más y más sano, pues se olvida del asunto de las dietas de sólo yogur y ensalada; se le ensanchan los tobillos, los pies, y por eso tiene más estabilidad que cualquier otra persona, hombres incluidos; retiene líquidos que la hacen más resistente a los cambios de temperatura, manteniendo la homeotermia sin esfuerzo; gana masa muscular y lipídica, lo que le permite tener más fuentes de fuerza y reservorios de energía; se torna más agresiva en virtud de la mayor regulación hormonal, y más emocional en la intimidad, lo que le asegura la contención de su pareja; duerme más llevada por el sedentarismo, o menos, en virtud de su impredecible vertido de jugos orgánicos, lo que también la hace más agresiva y consecuentemente, aumenta sus capacidades de defensa. ¿No copula, igualmente, la preñada? ¿No sufre en algunos casos un aumento en pocas semanas del 25% de su peso normal, y continúa la vida alegremente y sin más obstáculos que la insatisfacción de sus nuevos y locos deseos descontextuados? Y en función de lo que se dijo antes, ¿no se las ve queriendo a los gritos que se respeten sus originales derechos en los supermercados, las colas de ascensor, en los bancos, en los colectivos y trenes, en los edificios públicos, en los sanatorios, en los cines y aun en las universidades?
Cómo hubiera querido yo que la experiencia concreta, el “día a día”, me encontrase espectador de mujeres virtuosas, cuya maternidad no implicara la legitimación de conductas claramente decadentes y el “dar vuelta la página” de una vida alejadísima de la virtud y el sentido humano de la existencia. De mujeres que ya después de los 19, 20 años, quisieran casarse y tener hijos en lugar de “vivir primero y formar una familia después”. Qué satisfacción habría sido para el que persigue un mundo humano el ver en el otro una confirmación del ideal, y no una desviación espuria que se justifica en que los ideales no existen. Quién fuera el feliz hombre que cotidianamente pudiera regodearse con la confirmación virtuosa del pensamiento virtuoso, y no el hombre actual, que también se regodea con la confirmación de aquello que ni siquiera pretende como elaboración de nada, sino como algo que se da. Cuánto hubiese entregado, en definitiva, porque la porquería se desprendiera de su vocación de medianía y su instinto de segunda categoría, y se propusiera cambiar la deplorable condición animalizada de su devenir vital, entre otras cosas proyectando construir a consciencia un sentido valioso de la maternidad que implique, como escuché decir a mi maestra de 7º grado hace muy poco, “hacer de un hijo una obra de arte”. Pero qué obra de arte puede nacer de esta porquería, qué Gioconda, qué Arco del Triunfo, qué Miguel Ángel va a salir de toda esta mierda, que encima se explicita todos los días sin la vergüenza que debería tener elevando sus argumentos y justificaciones de cuarta al rango de verdad absoluta; y es tanto el número, tanta la afluencia de especulaciones fecales dichas a voz de sonrisa que cada jornada ves y escuchás, que hasta el olor que yo les siento en todos lados -y que me lleva a depreciarlos- se instala entre ellos como el perfume de la verdad; y mientras, lo que debiera florecer se desvanece sin que nadie añore el jardín que había antes de que llegaran ellos.
miércoles
Resulta que ahora se me ofenden las personas decentes
La llamé enamoradísimo un mes después, para proponerle borrón y cuenta nueva; pero me rechazó desde el "estar bien", desde el "se me fue la contractura de la espalda que tenía cuando vivíamos juntos" y desde el "no, mirá, vos sos un celoso patológico... vos estás MUY MAL, Pietro"; y así salió a que le quiebren el orto otra vez, o a aceptar seducciones así nomás para coger. Le dije "¿pero para vos no había que dar vuelta atrás con los errores del pasado? Bueno, demos vuelta atrás con nuestros errores y empecemos de nuevo". Y me contestó: "No, cuando yo dije dar vuelta la página me refería a los hombres". "Ah, ¿a los hombres?" contesté, titubeando y muy amargado. "Sí, Pietro, dar vuelta la página con los hombres..."
lunes
Vuelta al nido
Amigos, en un acto de clara cobardía suprimí hace unas semanas el blog "Toda tu Mierda". Pensé que la búsqueda del prójimo, que me proponía entonces, no podía sostenerse precisamente en la negación del prójimo. Pero la vida multiplicó los ejemplos de desaparición del semejante, y de multiplicación de "otra cosa", más allá de algunas claras muestras de amistad o intención de lo bueno universal.
Me parece ahora que no puede ser lo mismo el hombre en sentido virtuoso (o la mujer, claro) que cualquier otro vertebrado, y mucho menos que aquél que edifica y difunde su modelo de execración a partir de máximas de supuesta filosofía consagrada, que tendrían valor solamente porque todo el mundo las sigue. Le estaría faltando el respeto a mis amigos si, con mi silencio, los embolsara en el mismo saco que a la porquería, o no diferenciara los sacos.
No puedo permanecer callado, amigos, por más que mi aporte no signifique nada. El efecto será como insultar al dictador antes del fusilamiento: no sirve para nada, pero no tendrá el mismo valor que morir llorando. Lamentablemente, hablar mal del cáncer no cura el cáncer... sólo constituye un aporte para que mejores mentes reflexionen acerca de la necesidad de su erradicación, y de los caminos para lograrla.
Necesito unos días y lo vuelvo a subir. No puedo dejar de ser yo, lo siento por mí y por todos... Por eso, desde ya, pido disculpas.
Probablemente transcriba este mail en el primer posteo.
Un abrazo. Pietro Tul.
miércoles
Una discusión sobre el amor
NAPOLEÒN BONAPARTE ..
lunes
Una conversación telefónica
-Sí, viste que salió la sentencia de...
-Sï, un desastre. ¿Cuánto tiempo hay para apelar?
-No sé, esperá que me fijo por Internet. Creo que son seis días.
-................ -mientras busco en la página de información legal, no dice nada.
-Seis días.
-Ah, escuchame, tengo para hacerte dos preguntas. Una: ¿Si presento la demanda frente a un juez incompetente se interrumpe la prescripción?
-Sí, es el artículo 3.986 del Código Civil. -y explico mucho, mucho.
-Ahá. ¿Y qué tiene que ver esta otra ley que establece una jurisdicción distinta de la que venía siendo hasta ahora para presentar la demanda?
-Es una ley posterior. De acuerdo con un criterio de interpretación de la ley, las previsiones de una ley posterior prevalecen sobre las de la ley anterior.
-........
-¿Entendés?
-Sí -dice mi interlocutor -lo que pasa es que no me quiero ir hasta San Justo.
-Presentala donde quieras, interrumpe la prescripción igual.
-......................
-Bueno, me voy a caminar por ahí porque estoy muy deprimido, me siento muy mal. Espero que caminando se me pase.
-Bueno, chau.
viernes
Historias breves. Hoy presentamos: Vida sexual de un amigo
PRIMERA MOCIÓN DE CENSURA PARA TODA TU MIERDA
          Hoy, 20 de febrero de 2010, he recibido telefónicamente la primera propuesta conminatoria de censura en relación a escritos concretos de este espacio.
          Aparentemente, el artículo cuyo título luce en el encabezado, vulneraría susceptibilidades de personas todavía vivas e identificables.
          La exigencia vendría apoyada por terceros que, habiendo tomado conocimiento del contenido del artículo, estarían también de acuerdo en que cómo puede ser.
          Yo le habría faltado el respeto y habría herido a quienes no lo merecen, y eso no sería de hombre.
          Es posible que desde alguna perspectiva tengan razón, que el rencor por la decadencia que todos construyeron y mi impotencia frente al rígido orden escatológico que me circunda me hayan llevado a querer matar la mosca con un Exocet, así que eliminé el posteo.
          Aclaro: Ésta es la primera y única vez que haré caso a una propuesta de censura.
          De todas formas, cuando sea oportuno volveré a subir el artículo. Conste, además, que ésta es otra oportunidad que le doy a la porquería para hacer valer sus derechos y dejarle intacto el honor que de variados modos decidió voluntariamente mancillar, actitud que la porquería claramente no tomaría por mí. La porquería se ha cagado sistemáticamente en si a mí me gusta o me disgusta lo que la porquería dice.
          Los interesados en conocer el contenido del artículo, pueden pedirlo escribiendo a pietrotul@gmail.com . Los que se animen, pueden también hacerlo dejando una dirección de mail en los comentarios.
          Muchas gracias.