Mostrando entradas con la etiqueta Alegrías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alegrías. Mostrar todas las entradas

domingo

Hombre Araña: Retrospectiva de la construcción de significantes en el cancionero popular de la Guerra Fría. Una visión desde el Tercer Milenio.



Hombre Araña, Hombre Araña
tiene todo lo que puede tener una araña
teje una red de cualquier tamaño
captura ladrones como moscas,
¡mira!, ahí viene el Hombre Araña.

¿Si es fuerte? Mira, Bud, tiene sangre radiactiva.
¿Si puede colgarse de un hilo? Mira hacia afuera...
¡Ey, allá! Aquí viene el Hombre Araña.

En el frío de la noche, a la escena del crimen
como un rayo de luz él llega justo a tiempo.

Hombre Araña, Hombre Araña, buena vecindad, Hombre Araña.
Él ignora la riqueza y la fama:
la acción es su recompensa.
¡Mira! Ahí viene el Hombre Araña.

Hombre Araña, Hombre Araña, buena vecindad, Hombre Araña.
Él ignora la riqueza y la fama:
la acción es su recompensa.
Para él, la vida es un gran Big-Bang:
dondequiera que haya algo para colgarse
¡encontrarás al Hombre Araña!

miércoles

Resulta que ahora se me ofenden las personas decentes

          Después de mi última relación sentimental, pensé que no quedaría más gente decente en ningún lado, porque -luego de muchísimas frustraciones y de creer sin fundamento que esa última relación me salvaría emocionalmente para siempre- no me bancaba que la chica haya decidido en el pasado que le hicieran el orto y que, además, cuando el novio que tenía la dejó porque ella se negó a formar una familia con él, a los pocos meses de falta de sexo salió por ahí a cogerse a cualquiera, literalmente. Antes, la psicóloga le había enseñado: "Mire, Ud. necesita que la penetren"; y así me lo dijo un día que nos vimos: "Mirá, Pietro, yo necesito que me cojan. Tengamos dos días para nosotros". Yo, que venía necesitando amar, queriendo la caricia que me redimiera de tanta desazón, deseando el encuentro pleno, le contesté: "cuando me pidas que tengamos cincuenta años nos sentamos a hablar; dos días no te doy". Era para que cualquier persona con una mínima carga espiritual se enamorara en seguida, pero en ese momento ella me dijo: "No sé, Pietro, no sé entonces..." Pero finalmente terminamos saliendo, y al poco tiempo, cuando me había enamorado irreversiblemente (porque era hermosa, culta, inteligente, limpia y muy fálica) me enteré de su vida pasada.

          La chica no era inmoral, sino "a - moral"; es decir: sus comportamientos no procuraban producir una herida, aunque tampoco pasaban ni previa ni posteriormente por el filtro de la moral. Su máxima era "hacé lo que quieras, mientras no perjudiques a nadie"; entonces, como que le hagan el orto la involucraba solamente a ella (lo mismo que cogerse a cualquiera, porque los que conseguía eran tipos de la misma vocación solamente copulativa); entonces estaba todo bien. Además, pensaba que había que "dar vuelta la página" con los "errores", olvidarse de todo y mirar para adelante. Consideraba como "error" haberse cogido a uno que la felicitó por cómo cogía, pero que después se vanaglorió en una ronda de amigos de estar cogiéndosela a ella, que era una perra en la cama, así como la veías. Yo no soporté ese guiso que día a día se me iba develando y me fui como diez veces de la relación; pero la vez número 11 la tipa dijo "bueno, si no te bancás mi intimidad, entonces todo se terminó acá". "Te doy una oportunidad para que esto se salve: generá un discurso crítico de toda esa mierda", le rogué desde el llanto. Pero no: "Es mi intimidad; yo no le hice daño a nadie. Es algo mío. Y sí, tuve hombres, sí. Pero ahí quedaron, y ahora te amo a vos". Cuando me fui para siempre, cargando los bolsos como un paria, me dijo: "Perdoname por lo que hice, y perdoname por lo que no hice". O sea: "perdoname porque me empomé a cualquiera; y perdoname porque no hice 'inside' de nada de lo que me dijiste; es decir, perdoname porque, a pesar de saber que te perdía, no me convencí de que estuviese mal regalarse con cualquiera, dar el culo por placer, hacer prevalecer mi orgullo de puta a la vida junto a vos".

          La llamé enamoradísimo un mes después, para proponerle borrón y cuenta nueva; pero me rechazó desde el "estar bien", desde el "se me fue la contractura de la espalda que tenía cuando vivíamos juntos" y desde el "no, mirá, vos sos un celoso patológico... vos estás MUY MAL, Pietro"; y así salió a que le quiebren el orto otra vez, o a aceptar seducciones así nomás para coger. Le dije "¿pero para vos no había que dar vuelta atrás con los errores del pasado? Bueno, demos vuelta atrás con nuestros errores y empecemos de nuevo". Y me contestó: "No, cuando yo dije dar vuelta la página me refería a los hombres". "Ah, ¿a los hombres?" contesté, titubeando y muy amargado. "Sí, Pietro, dar vuelta la página con los hombres..."

          Pero sucedió que muy poco tiempo después conocí personas decentes de verdad. Personas que, dada una situación de "buena cama", se casaron en vez de putonear; gente y no porquería, que en algún caso resistió la desilusión porque había sido educada en el comulgar de valores y principios que tienden a "des-animalizar" los comportamientos y construir una sociedad basada en el control de los impulsos. Le daban oportunidades durante lustros (y no semanas) al Otro para que remedie sus porquerías. Dejaban de lado el principio del placer en pos de esos valores: experimentaban placer, pero el placer no era la vara con la que medían la validez de una conducta. Es decir, ensayaban un juicio de valor previo a la acción, y el parámetro de medición de la pertinencia de una conducta no era el "si te gusta, hacelo", sino el "si corresponde desde un punto de vista moral, hacelo". Mi antigua novia me decía "ese tipo que 'tanto te molesta' que me haya cogido a las pocas horas de haberlo visto por primera vez en mi vida, me lo cogí porque me gustaba y porque tenía ganas de ser acariciada, ganas de ser tocada"; esta nueva gente entendía (y entiende) que el sexo es la unión de dos esencias, que con la penetración el que penetra persigue la virtud de llegar al alma, y la penetrada/amada da su consentimiento no para que le froten el clítoris o para que le chupen o rocen con el pene el esfínter anal y el canal rectal, sino para abrir su esencia al encuentro con el Otro.

          La gente de la que hablo cree que la unión amorosa es una herramienta para la felicidad y para dar solidez al espíritu. Entonces quieren presentarme a alguien, y yo les digo que no porque voy a terminar desilusionándome otra vez en la vida. Y me dicen:"¿Pero qué sabés, Pietro? No todos son iguales. Vos hablás así porque venís de malas experiencias", que es lo mismo que me decía toda la porquería anterior que al final terminaba mostrando la hilacha de porquería que llevaba oculta, pensando que conmigo iba a coger como nunca en la vida, o iba a andar por ahí con alguien que prácticamente no tenía maldad; y después resultaba que no se bancaban mi discurso pretendidamente moral. Yo terminaba siendo un "celoso patológico" o un tipo que "me cortaba la libertad, él vivía angustiado y angustiaba a todos los demás; ahora quiero vivir mi vida". Me llegaron a decir que tenía "la mirada muy pura", y después, cuando comprobaban que resultaría imposible por incompatibilidad ética estar conmigo, que estaba "muy loco".

          Así que ahora estos amigos que cultivan la honestidad, viéndome solo y sin ilusión ni siquiera en el tanque de reserva, me quieren presentar minas de acá, minas de allá. Me dicen "nada que ver con tu ex, ésta, como todos nosotros, sólo se acostó por amor; de hecho todas las que trabajan con ella le dicen que es una boluda"; me aseguran que "ella lo que necesita es un tipo como vos, que sos una de las personas más buenas y responsables que conozco, porque siempre hizo prevalecer la familia y la pareja por sobre otras cosas". Yo entonces, familiarizado con la mierda y totalmente desengañado, pregunto: "Decime... ¿qué piensa esta chica del sexo anal...? Me imagino que a los treinta y pico alguna vez habrá tenido"; y... ¿podés creer que se ofenden? "Pietro, sos un desubicado... ¿con quién pensás que estás hablando? Es un orificio de SALIDA, si te sirve la respuesta". Entonces pregunto "pero alguna vez se habrá reventado a alguien... mi ex, por ejemplo, se cogió un tipo en una cita a ciegas, apenas lo vio" Y me contestan: "Estás ofendiendo a una amiga, y me estás ofendiendo a mí". "Pero, ¿por qué te ofendo? ¿porque me meto indebidamente en tu intimidad?" "No, me dicen, qué intimidad, ¿no te das cuenta de que nos estás tratando de putas?" "Para nada, en uso de la libertad creo que cualquiera puede hacer lo que quiera, siempre que no le haga mal a nadie", digo, solamente para poner a prueba el discurso de mierda que yo creía prevaleciente. Y entonces se ofenden. "Te repito, yo no sé a qué estarás acostumbrado vos, pero ni mi amiga ni yo ni siquiera podemos llegar a pensar en eso, aunque sea ya no por una cuestión de decencia, sino por una cuestión de... asco, si querés. ¿Cómo te vas a acostar con cualquiera? Dejá Pietro, no te presento a nadie. La verdad, no tengo ganas de seguir hablando".

          Ya no sé, entonces, después de este fifty - fifty nauseabundo, en qué lugar está lo cierto. ¿En el recto de mis ex novias? Una, cierta vez me comentó, riendo: "Yo tengo el culo casi virgen"; te imaginás cuánto tiempo más duró todo. ¿En dónde está lo verdaderamente bueno? ¿En la persecución de valores universales? ¿En medir las cosas con la vara del placer? ¿Es bueno lo que te gusta y malo lo que no te gusta, o hay "algo más", algo que nos defina como personas en sentido pleno y no como gran daneses, iguanas, gallinas pisadas o mandriles? ¿Vos en la intimidad podés hacer lo que se te canta el orto, siempre que no le saques guita a nadie? La pregunta, finalmente, es: ¿es lo mismo llevar una vida decente que una de otro tipo?

          Y no es una cuestión que no tenga importancia, eh. Quiero ver qué te pasa si te enterás que a tu novia le rompieron el culo con consentimiento, y que no lo volvió a hacer solamente porque "no le gustó", no porque haya algún valor involucrado; o peor, que lo volvió a hacer. Quiero ver qué te pasa si te dicen que salieron por ahí con forros en la cartera (por si él no llevaba) a cogerse a uno del montón sin filtro; que te diga "no, yo con Gonzalo tuve una relación que solamente era sexo, sexo intenso, pero solamente sexo". Y que si no te gusta, que te vayas. A ver si te volvés a enamorar.

viernes

¡BIENVENIDO TODA TU MIERDA A TODA TU MIERDA!

          Estoy contento porque había pasado el blog a una dirección de mierda, que era "todatuculpa.blogspot.com" para que alguna porquería no lo leyera más; después, como muchas veces en la vida -quizás llevado por mi debilidad o por el mandato paterno de fracasar-, me arrepentí y quise volver a la dirección anterior, pero el mismo camino oculto que me impidió millones de cosas en la vida también me impidió el regreso a la vieja dirección.

          Ahora, a no me acuerdo si tres o cuatro meses de la debacle luego de la cual experimenté la real sensación de que la porquería va a seguir siendo porquería irreversible y que su única vocación es construir mierda mientras tiene orgasmos viendo su obra (u olvidándola), ahora el sitio me permite reponer la dirección que pertenece desde hace casi dos años a este espacio, "todatumierda.blogspot.com".

          Y aunque el común del vulgo que ha elegido la degradación como motivo y razón de vida vaya prefiriendo la mierda de Facebook a los blogs, seguiré aquí dando patadas insuficientes, pero patadas al fin, contra los tremendos castillos de cemento durísimo que la porquería va edificando para perpetuar su orden horrible, y también contra las costumbres privadas de los que por elección deciden clara y voluntariamente hacer el mal o la perversión sabiendo que lo hacen, sólo porque les causa algún tipo de placer.

          Agárrense porque ahora sí que me va a chupar un huevo todo. Yo era un hombre bueno, y por culpa de la mayoría me salieron unas ojeras que me gustaría algún día hacérselas pagar. Hijos de puta, putas, decadentes de mierda, ojalá llegue el día en que los vea sufriendo por culpa de su propia soberbia, empantanados hasta las pelotas en el destino inmundo que eligieron mientras se cagaban de risa de los que seguían una vida digna; que la chapa de andar por ahí con el orto quebrado a sabiendas se les transforme en dolor; que la quilla peneana con la que van haciéndose camino espúreo se les transforme también, pero en lucidez de su propio valor.

          Sí, estoy resentido; pero la mayoría de ustedes está peor, está satisfecha, cuando no orgullosa.

miércoles

Una discusión sobre el amor

          Resulta que me hice una página en Facebook, porque mis ex compañeros de la escuela primaria se juntan ahí. Facebook es un gran rejunte de porquería. Hay que decir cosas para que la porquería se ría. Hay que tirar buena onda. Hay que exhibirse. Hay que ser un boludo contento. Hay que esperar que otros se interesen en uno. Hay que ser original, y la originalidad consiste en elegir algunas de las pelotudeces lúdicas que ofrece la misma página, tipo "pregúntale tu destino al hada" o "envía rosas a alguien que quieras". Facebook es una mierda, como el pop latino, con quien comparte el público y el estilo.

          Entonces decidí que no iba a jugar al juego del pusilánime que se encuentra. Iba a jugar otro, iba a quedar mal de alguna otra manera, pero de ésa, no. Un rato fui amable con el guiso, y poco tiempo después (antes de la semana) mi compromiso con la verdad superó toda otra forma de tolerancia.

          Quiero mostrarles hoy una serie de "comentarios" a una frase salame que una de las participantes de ese cyber-forreo colgó a manera de "lean mi alma a partir de esto que digo".

          La frase era, así escrita:


"En la guerra, como en el amor, para llegar al objetivo es preciso aproximarse".

NAPOLEÒN BONAPARTE ..


          Más allá de que la oracioncita me hizo recordar todas las frustraciones afectivas sufridas por haberme juntado siempre con gente a la que le basta "acercarse" para cogerse, decidí participar en el menudeo mogólico que propone el espacio de e-reunión de amigotes. Un antiguo amigo de la primaria, cuyo nombre es El Gordo Benito, se inspiró en la máxima que precede y anotó, textualmente: "LA GUERRA ES COMO EL AMOR,SIEMPRE SE TERMINA .CUERPO A CUERPO,BENITO". El Gordo es un jodón, no sabe ni escribir, se gastó la guita de las dos mujeres anteriores y ahora se chupa la paciencia de la tercera. Dice que su cuñada es una petera. Manda mensajes a las dos y media de la mañana. Tenía un cabaret en la ruta.

          Así que yo tuve que comentar. "La guerra es como el amor, el que está en el cuerpo a cuerpo ya ensartó a varios otros, o bien lo han ensartado varias veces, y todos toman esa circunstancia con orgullo". Nadie se iba a hacer cargo, estaba seguro.

          La siguiente aparición respondía a una clara facebook-girl, una narda sin cerebro que, al mejor estilo Maestra de Jardín de Infantes, propuso la siguiente forrada: "ese petiso de Bonaparte!". En cuanto leí este monumento a la mediocridad, me dije "Seguro que esta tarada tiene más suerte que yo". La idiota, como hace el 99 % de la porquería, se contentaba en este caso con pensar así, interactuando sin vergüenza de la manera que más patentizaba su medianía, sin aportar nada y sin esperar nada tampoco. "Debe estar casada", supuse, "debe tener el falo, en algo que la complete se debe refugiar", colegí, "si no, le tendría que haber dado medio gramo de pudor mandar esa pavada, exponerse gratis con esa cortedad que la ubica inmediatamente y sin posibilidad de discusión lúcida en el cono de deyección adonde va todo lo indeseable".

          Así que apareció otra, una a quien llamaremos Florencia, por decir un nombre masivamente elegido, que dijo así, sin espacios, sin ortografía, sin prudencia, sin mesura, sin ninguna de las virtudes cardinales: "uy chicos¡¡¡¡¡que derrotistas¡¡¡el amor no es como la guerra¡¡¡son opuestos¡¡¡¡,cuando alguien amo de verdad,jamas haria daño¡¡¡¡". Me la imaginaba torciéndose los dedos mientras se le salía el espíritu por reencauzar hacia Internet y hacia el Mundo sus cuatro o cinco únicas convicciones, cimientos conductuales de televisión, que se habían visto sobresaltados por la mención de la palabra "guerra" cuando ella claramente había pelotudizado la locución "amor".

          Quise que un "muro" en el que yo participaba no quedara concluido de la forma subnormal en que parecía haberse sepultado, y le encontré la vuelta. Dije: "Vos amás de verdad y es el otro el que te hace daño".

          Ahí Florencia enloqueció. Llevada por la suma de sus preconceptos (un Todo que era más que esa suma), desmadrada por la perturbación que imponía el hecho de que alguien dijera algo que en la "red" no estaba permitido (ya que, como dije, allí hay que escribir huevadas con las que todos estemos de acuerdo y después contentarse como El Hombre Feliz que No Tenía Camisa y que, como un gil de goma legitimado por todas las oficinas, Ama las Pequeñas Cosas de la Vida), no dudó en omitir toda convención de lenguaje escrito ni en desdentar el teclado para consignar: "BUENO,OK,TENES RAZON,COÑO¡¡¡PERO ESO NO ES AMOR.EL AMOR ES OTRA COSA,UNA PERSONA NOS PUEDE HACER DAÑO,PORQUE ALGO FUNCIONA MAL EN LA RELACION,Y NO QUEREMOS DARNOS CUENTA¡¡¡¡¡TE ENAMORAS NO DE ESA PERSONA QUE TERMINA HACIENDOTE DAÑO,SINO DE LO QUEN IDEALIZAS DE ESA PERSONA ,AMAS A ALGUIEN QUE NO ES¡¡¡¡REALMENTE LO QUE CREES DE ESA PERSONA POR HACE DAÑO¡¡¡¡¡"

          Y bueno, más allá de que no se entendía un carajo, me la dejó picando. Reaccioné como siempre, como todas las veces, eximido de toda excepción al respecto: le tiré diez mil palabras al que sólo quería escuchar cinco (no cinco mil, sino cinco), a aquél para el cual el mundo es lo que él piensa del mundo y pará de contar, a aquél que no quiere más que lo que ve, lo que morfa, lo que caga, lo que trabaja, lo que se compra y lo que coge, sacando el tema de los hijos, que es más patético. Me eché un discursete al pedo. Fíjense lo que le escribí:

          "Florencia, mirá. Primero te pido disculpas porque es largo lo que te voy a decir.

          Ya sé que Facebook es para cagarse de risa, pero bueno, capaz que también se puede decir lo que uno piensa...La frase que decís "algo funciona mal en la relación" sólo puede querer significar "la relación no satisface algún interés de alguien". En este punto, queda conectado el problema del amor con el del egoísmo.

          Y por lo demás, me parece que tu (profundo) comentario abre el problema del "significado y significante". Ya te decía Descartes que el mundo exterior podía ser un engaño de tus sentidos ("eso no es una manzana, sino la imagen que en mí se forma a partir de la supuesta manzana que habría ahí, y que en mí impregna como una manzana"). Hay incluso un cuadro que representa a una pipa, que se llama "Esto no es una pipa".

          Viste cómo fue el famoso debate acerca de si el hombre en verdad llegó a la luna: "Yo vi a Armstrong descender en la luna y bajar las escaleritas del Apolo XI, así que no hay duda acerca de que el hombre llegó a la luna". "No", contesta el otro, "vos lo que viste es un televisor que mostraba una imagen de un tipo vestido de astronauta, en una geografía que vos ya tenías adquirida como que era lunar, mientras un periodista te decía que esos eran Armstrong, la escalera del Apolo XI y el Apolo XI apoyado sobre la LUNA".

          En suma, un símbolo puede significar todo lo que vos quieras (en algún momento de la historia, la esvástica representaba un buen sentido místico y el amor a una deidad). Pero la NECESIDAD misma del Otro que te complete, que se manifiesta en el amor, es una sensación real que queda fuera de toda relatividad. Que tenga causas no te lo niego. Pero que esa necesidad choque todas las veces con la FALLA del otro también es indiscutible.

          Yo sostengo precisamente que esa FALLA del Otro es una falla VOLUNTARIAMENTE buscada, es producto de elecciones conscientes, libres y discernidas. Por eso, es el Otro mismo el que se impide a sí mismo ser amado, y daña a quien, ahí sí como vos decís, equivocadamente va y lo ama".

          Después sucedió que Florencia era psicóloga y me abochornó con una perorata de tres mensajes que querían decir "mirá todos los libros que me clavé, no me vas a decir que no son un discurso coherente que habría por lo menos que escuchar", más la confirmación de la genial respuesta de Erich Fromm a Sigmund Freud, que cuando éste dijo con el dedo levantado "La religión es una forma de neurosis", le contestó: "Puede ser, pero la verdad es que el psicoanálisis es una forma de religión".

          Y qué más decir... ¿mandarlos a todos a la mierda? Quizás sea peor estar solo.

jueves

¡Mirá vos, Tolstoi!

          A la mayoría de la porquería auto-degradada le dicen Tolstoi y no sabe qué cosa es. A alguna minoría incierta, que es capaz todavía de discernir entre el "qué" y el "quién", le suena con mucha vaguedad que es un escritor ruso que se murió. Yo no conozco a nadie que alguna vez me haya dicho "¿Leíste a Tolstoi?" o que me haya recomendado alguna obra de este autor, o que en alguna conversación haya intercalado la palabra "Tolstoi". En general he tenido mucha mala suerte y nadie leyó lo mismo que yo; en realidad mis relaciones dejan para mí el rol del tipo que lee: ellos se dedican a otra cosa. Todos ganan más que yo, por ejemplo, que vez a vez sufro períodos en los que no gano nada, y siempre gano menos que el que hace menos, y eso me da tanta, tanta bronca.

          En fin, el otro día cobré unos pocos pesos y, por creer en algo, se me figuró la costumbre de que si cada vez que cobro algo me compro un libro aunque sea de los de ocasión, me va a ir bien y voy a seguir cobrando regularmente... Ilusión de la que, como todas, me voy a desengañar no bien el mundo me vuelva a mostrar la verdadera historia de las cosas, como lo hace todos los días, salvo cuando duermo y, si no tengo pesadillas, soy feliz hasta las lágrimas diseñando un universo onírico inofensivo para mí.

          Entonces agarré y me compré un libro que se llama Sonata a Kreutzer, de León Tolstoi; un pequeño libro que elegí porque salía nada más que 12 pesos. El argumento gira alrededor de un hombre celoso que termina matando a su mujer, pero eso no es lo importante. El protagonista, que se llama Pozdnyshev, se la pasa despotricando contra el matrimonio y contra las relaciones carnales en general.

          Al principio pensé que el tesón del Pozdnyshev éste por prenderle velas a la abstención sexual se trataba de una treta del autor para arquetipizar a un personaje (si existe la palabra), habida cuenta de que el relato es relativamente breve y la consecuencia del asesinato es más que lógica, dados el ritmo y las circunstancias.

          Pero en la muy berreta edición que compré -una ignota editorial argentina que se llama "Letras Universales"- se incluía un Comentario que expresa el verdadero sentir de Tolstoi, las razones que lo llevaron a escribir esa historia aparentemente inocua de tan trillada. Con ese sentir, mal que pese a los que accedan a estas líneas, me identifiqué casi plenamente, a pesar de que el hombre lleva cien años muerto. Y digo "casi" (qué giro vulgar usar esta locución, más que las malas palabras... " y digo 'casi' ", qué forrada), digo "casi" porque yo no creo en Dios y el hombre intenta explicar la trama de "Sonata..." en base a la doctrina cristiana.

          Desde ya tengo que aclarar que a mí la doctrina cristiana, sacando la parte mitológica y el asunto de la existencia de Dios, me parece fabulosa y muy necesaria al Hombre, universalmente hablando. Decime lo que quieras, pero es así. Nadie enseña a amar al enemigo -algún día voy a hablar de la profundidad que importa ese mandato imposible-, nadie. Nadie enseñó a amar al prójimo como a uno mismo -máxima que presupone la necesaria presencia de un Otro igual a uno-. Nadie propuso al amor como la base de la convivencia -sí, me vas a decir "los hippies", y yo te voy a mandar a la mierda-.

          Quiero dejar para que me lapiden los siguientes párrafos transcriptos como reconocimiento a ese hombre superior que no conocí -el Sr. Tolstoi-, y como periscopio que vislumbra la esperanza de que las cosas cambien. Yo sé que no van a estar de acuerdo, pero más me interesa hoy verterles las cosas con las que estoy YO de acuerdo, y que no me digan que critico sin contrapropuesta -el que me acusa de ese modo, no me ha leído-.

          Los reproduciré con algunos pequeños cambios que sólo tenderán a mantener la hilación y la coherencia. Pueden consultar el original pagando los 12 pesos en la librería Losada de Corrientes. Ahí van; me cubro el rostro para que vuestras piedras no me hagan daño:


          "He recibido y recibo aún muchas cartas de personas desconocidas que me piden que explique con palabras claras y sencillas lo que pienso del tema de la Sonata de Kreutzer. En primer lugar, he querido decir que en nuestro mundo existe la convicción de que las relaciones sexuales son necesarias para la salud y que son naturales, y, por tanto, deben ser estimuladas. He querido hacer comprender que eso no está bien. Es inconcebible que para preservar la salud de unos se sacrifiquen los cuerpos y las almas de otros, lo mismo que no es posible que unos beban la sangre de otros para mantenerse sanos.

          Es preciso, pues, que cambie el concepto sobre el amor sexual. Debe comprenderse que es un estado de bestialidad degradante. Debido a la idea falsa que tiene nuestra sociedad del amor sexual, el nacimiento de los hijos ha perdido su verdadero sentido. En lugar de ser la finalidad y la justificación de las relaciones conyugales, se ha convertido en un obstáculo para continuar los agradables retozos amorosos. De esto resulta que se propaga el empleo de los medios que privan a la mujer de la posibilidad de tener hijos, y se implanta una costumbe que no ha existido jamás ni existe en las familias patriarcales de nuestros campesinos: la continuación de las relaciones conyugales durante el embarazo y la crianza. Opino que esto también es un mal. No se debe recurrir a los medios que evitan la concepción porque liberan de la preocupación de los hijos -lo único que justifica el amor sexual- y porque este acto es el que más se acerca a una cosa contraria a la conciencia humana: el asesinato. No está bien seguir las relaciones sexuales durante el embarazo y la lactancia porque agotan las fuerzas físicas, y, sobre todo, las fuerzas morales de la mujer. Se trata de comprender que la continencia, que constituye una convicción sine qua non de la dignidad del soltero, es aún más indispensable en el matrimonio.

          "La unión con una mujer en el matrimonio fuera de éste es una meta indigna de un hombre. Es tan indigna como aspirar a cebarse con una alimentación refinada y abundante, cosa que algunos consideran como el bien supremo.

          "Se cree que si los hombres llegasen a alcanzar el ideal de una castidad completa, la raza humana desaparecería, y que, por tanto no sería un ideal. Pero los que hablan así confunden, voluntaria o involuntariamente, dos cosas distintas: el precepto y el ideal. La idea de que la raza humana dejaría de existir si los hombres aspirasen a la castidad se parece a la que afirma (cosa que se ha hecho) que la Humanidad desaparecería si, en lugar de luchar por la existencia, los hombres dedicasen todos sus esfuerzos a amar todo lo que vive, incluso a sus enemigos.
          "Estos juicios se deben a que la gente ignora la diferencia entre dos conceptos morales. Lo mismo que existen dos medios de enseñar a un viajero el camino que debe tomar, hay también dos posibilidades de reglamentación moral para un hombre que busca la verdad. El primero consiste en enseñar al viajero los objetos que ha de encontrar en el camino, y entonces se guía por ellos. El segundo es indicar en una brújula, que el viajero lleva consigo, la dirección invariable que debe seguir, lo que permitiría ver el camino y sus desviaciones. El primero de estos conceptos está reglamentado por imposiciones externas: el hombre recibe órdenes bien definidas referentes a los actos que debe o no realizar. El segundo de estos conceptos estriba en indicar al hombre la perfección que no alcanzará jamás, pero hacia la que se siente atraído. Se le muestra un ideal y él juzga su grado de alejamiento frente a ese ideal.

          "La comprobación del cumplimiento de los mandamientos externos de las doctrinas religiosas está en la concordancia de nuestros actos con los preceptos de dichas doctrinas, y esa concordancia es posible. La comprobación de que se llevan a cabo las enseñanzas morales reside en la conciencia que se tiene del grado de alejamiento respecto de la perfección (no vemos el acercamiento, sino sólo el grado de distancia). En un hombre que practica las enseñanzas morales, el hecho de haber alcanzado cierto grado de perfección suscita la necesidad de aspirar al grado superior, y así hasta el infinito.

          "El ideal moral estriba en el amor al prójimo; el ideal del amor carnal, en servir al propio yo: por tanto, está en contradicción con servir al prójimo.
          "En este sentido, la castidad no es una regla ni un precepto, sino un ideal, o, más bien, una de las condiciones de un ideal. Así, pues, su realización no es posible más que en idea. Si se pudiera imaginar siquiera su realización, dejaría de ser un ideal.

          "Por lo general, se razona del modo siguiente: 'El ideal moral y el ideal de la castidad son inaccesibles, y por esta causa no pueden guiarnos en la existencia. Es posible soñar con esos ideales y hablar de ellos, pero como son incompatibles con las exigencias de la vida, hay que abandonarlos'. Es injuso pensar que el ideal de la perfección en el infinito no puede servirnos de guía y que debemos abandonarlo o rebajarlo al nivel de nuestra flaqueza. Ese razonamiento es parecido al de un navegante que, al no poder seguir la dirección indicada por la brújula, la arrojase por la borda diciendo que no le sirve para nada. Esto equivaldría a poner la aguja en la dirección que sigue el barco, sustituyendo de este modo lo que debe ser por lo que es, es decir, rebajando el ideal al nivel de la flaqueza de uno.

          "Todo hombre tiene siempre posibilidad de acercarse al ideal; no existe situación alguna en que pueda decirse que ha alcanzado la perfección y le sea imposible mejorarse. Lo mismo ocurre con la aspiración al ideal moral, en general, y a la castidad, en particular.

          "¿Cómo deben vivir un joven casto y una muchacha pura? Aspirarán siempre a una mayor pureza en sus pensamientos y deseos.
          "¿Cómo han de vivir el joven o la muchacha que han cedido a la tentación, que están obsesionados por un amor sin objeto o por el amor hacia una persona determinada y han perdido, en parte, la posibilidad de servir al ideal moral y a sus semejantes? Deberán evitar caer más bajo, y aspirar a una mayor pureza.
          "¿Qué deben hacer los que no han tenido fuerzas para luchar contra la tentación y han caído? No verán en su caída un placer legítimo.

          " 'El hombre es débil, es preciso fijarle una meta que pueda alcanzarla fácilmente', se suele decir. Es lo mismo que si dijéramos: 'Mi mano es débil, no puede trazar una línea recta: para que le sea más fácil hacerla tomaré como modelo una línea curva o una quebrada' ".


          Y bueno, señores, pienso así. Comparen estas palabras con la pseudo-filosofía que los rodea y díganme después qué propuesta es superior y cuál es inferior. Léanle esto a alguien y anoten en un papelito muy chiquitito primero quién aguanta hasta el final; y segundo, quién no se les caga de risa en la cara, sobre todo si ustedes llegaran a pensar de verdad -que no creo- que todo esto está bien.

          Yo predico en el desierto y a esta altura ya me banco cualquier cosa, incluso quedarme solo para siempre, como parece que va a pasar tarde o temprano.

miércoles

Alcemos las copas

          Pero, ¿por qué? No se me ocurre. Ver tanta porquería apurada, tanto hijo en carrito, tanto sedan 4 P mod 2005 ant. $ 4.500 y 684 ctas $ 544 fin. en el acto me da la náusea sartreana. Eso es lo que construyeron. Deben estar contentos.

          Cada vez son menos las casas con luces titilantes en las ventanas, con bolas luminosas o brillantes en árboles de verdad. Nadie tiene nada para decir más que lo que les dicta la mierda de Clarín, nadie quiere decir nada porque en la cabeza lo único que tienen es satisfacer sus intereses personales, que ni por las tapas tienen que ver con escribir un libro o aportar algo a la Humanidad, sino que se reduce a morfar, juntar la poca guita que pueden juntar -aunque para ello tengan que cagar a alguien-, comprarse un auto más o menos barato o más o menos caro y andar paveando por ahí, copular, tener hijos para ponerles nombres estrambóticos (Thiago, Johnatan, Tiziano, Dios mío, qué pelotudez) y romper las pelotas y armarse de una filosofía de que no quieren que les rompan las pelotas a ellos. Son racistas, son discriminatorios, son hipócritas, son mediocres, son egoístas, son separatistas, son totalitarios, son mierda y, como ya dije, son casi todos los que hay.

          Ojalá que a todas las abuelas que llevan por compromiso a la fiesta de navidad se les parta la dentadura postiza con turrón o alguna otra gadorcha esa de las que comen. Ojalá se les agrie el vittel thoné del orto que invariablemente comen, con o sin alcaparras de televisión (Maru Botana, madre mía). Ojalá que les agarre un ataque de lucidez, que de un minuto al otro algún demonio les haga ver todo. Y que ahí nomás pase algo que los borre de pronto.

          Lo único que me alienta es que, una vez descompuesto mi cuerpo luego de la muerte en algo provocada por la necesidad de tolerar toda esta inmundicia, mis partículas elementales serán tomadas por organismos con mínimos estadios de evolución. Seré caracol, seré gusano, seré alguno de esos vermes que solamente conocen los biólogos, pero no seré nunca más humano; nunca más tendré conciencia y jamás volveré a ver el resultado de los hechos antropozoides que me han rodeado desde que nací, la Danza de la Decadencia, el Show del Renunciamiento de las Esencias para Abrazarse a Cualquier Cosa que según la Televisión sea lo que Tenga que Importar.

          Yo quiero renacer en planta, en un vegetal, esos seres sin los cuales no habría ningún tipo de vida sobre la Tierra. Los vegetales honran la Creación, invariablemente, desde hace miles de millones de años, sosteniendo el ritmo de la existencia sin chistar, verdaderos mártires que no abandonan su pasividad, quizás para que el resto de la cadena alimentaria se dé cuenta.

          Por eso no quiero que me entierren en un cajón, sino así nomás, en pelo, en campo abierto, para que me tome virtuosamente una raíz y me sorba y me transforme en tallo, hojas, flor, fruto y fotosíntesis sabia y silenciosa.

viernes

Me hace acordar a esos dos de Bartleby

          Ya sé que ninguno de ustedes tiene la más puta idea de qué cosa es Bartleby, y que si hago un sondeo entre los de la horda inculta que les gusta andar formando más de uno me va a decir que es un repuesto, o sea, una marca de repuestos para autos (un Bartleby), porque también se confunden la cosa con la marca de esa cosa, y así tanto dicen "me tomo una coca" como "dame una curita que me lastimé", sin dejar de señalar el asco que me da cuando escucho por ahí que alguien se puso un cárfri o la irritación de cuando alguien dice que se compró una meriva. Aparte se pronuncia "bárlbi" y eso supongo que es demasiado.

          Pero en Bartleby había dos personajes muy graciosos, que alternaban sus estados de ánimo: cuando uno estaba enojado, el otro estaba contento, y viceversa. Y no sólo eso: si uno estaba enojado a la mañana, a la tarde se ponía contento; y el otro al revés: estaba contento a la mañana y se enojaba a la tarde. Buenísimo, quizás los únicos personajes humorísticos del autor que no les voy a decir quién es, para que sientan que una vez, aunque sea una vez, esa ley de la calle que les gusta tanto les juega en contra, aunque dudo que si son tan pulenta de andar queriendo enseñar cómo se vive estén leyendo esto, primeramente porque hay que leer y la mierda como ustedes lee solamente los clasificados de autos del Clarín.

          Todo esto viene a cuento de que conocí una señora entrada en años que no sé por qué empieza hablando muy educadamente y termina puteando. Pero no lo hace siempre: lo hace cuando filosofa o algo así. Por ejemplo, resulta que el otro día estaban dando Tinelli, como dicen los tarados que miran a ese tipo que grita, yo no sé cómo hizo tanta plata, eso tiene que hablar sí o sí de lo que somos como país, madre mía, ese millonario se jacta de haber pasado de ser auxiliar de periodista deportivo a pope de la televisión a fuerza de haber explotado la pelotudez de la porquería. Pero para mí es menos genial que Sofovich, que le hace a la porquería partir una manzana en dos mitades exactas, ése sí me parece un genio, porque revuelve artísticamente en la mierda, y tiene tantos pero tantos chupaculos al lado que le dan su plusvalía agradecidos que se da el lujo de ir a los casinos y gastarse más de lo que tiene, total va a venir un tarado de Echenagucía a querer cortar la manzana en dos, Dios Santo, es como el que inventó la palanca, cómo optimizó recursos, yo quiero ser como él.

          Me estoy yendo por las ramas. El otro día entonces fui a comer a la casa de unos amigos en donde también vive esta señora, y como no apagan el televisor mientras comen estaban dando el programa de Tinelli donde hay putas elegidas que bailan para que se curen unos niños de no sé dónde. Resulta que uno de los obsecuentes más arrastrados de Tinelli es un gordo que es de Boca, pero es un arrastrado en serio, pone caritas de alegre cuando Tinelli lo forrea, es un gordo despreciable. Bueno, había jugado justo San Lorenzo y Boca y no me acuerdo cómo había salido; y como Tinelli es de San Lorenzo se puso a hablar con el gordo chupamedias y el baile no empezaba nunca.

          Así que la señora, que ya va por la octava década y estaba mordisqueando un pan me mira y me dice:

Este programa realmente me parece muy divertido,sinceramente, pero tiene un defecto terrible, ¿sabés?, que es que tardan en bailar porque siempre están estos dos pelotudos hablando boludeces.

          Se imaginan que me agarró un ataque de risa que la señora encima no entendía, porque para ella era de lo más normal hablar así. Me quedé a dormir en lo de mis amigos y al día siguiente le pregunté cómo había dormido. "Muy descansada, gracias", contestó, "pero como a las tres de la mañana escuché entre sueños el sonido del celular; yo pensé no sé por qué que nos habían cagado afanando. No sabés el sorete que me pegué". Yo volví a reírme y estoy seguro de que ella pensó que me estaba burlando, porque me lo contaba con cara de asustada y después me miró con esa cara que ponen las viejas de pendejo -tengas la edad que tengas-, pendejo yo no estuve yendo y viniendo para que vos vengas y me forrees como al gordo de Tinelli.

          Un rato después la vi agarrarse el estómago. Estaba sola, sentada en la cocina. Le pregunté si le pasaba algo y me respondió: "No, querido gracias. Sos una persona muy buena. Lo que pasa es que si no tomo la pastilla se me caga todo el hígado, yo no sé qué carajo tengo". Tocaron el timbre, me dijo "No te molestes, voy yo". Volvió a los treinta segundos; quise saber quién era y me explicó: "no sé, querido,no sé quién mierda era".

          Así que bueno, esa antinomia me hizo reír. No tiene ninguna importancia, habrá cosas mejores y peores, la historia de todo esto que ven y de lo que no ven seguirá por su lado, prescindiendo de todos nosotros, de los que se fueron y de los que vendrán. Todo lo que ustedes se imaginan ya se lo imaginaron millones de personas antes y durante, no hay mística ni nada; si no, vean cómo funciona un auto y ahí me van a decir quién se imagina más cosas. Me gustó lo del contraste, qué sé yo, debe tener que ver con la condición humana. Baste terminar contándoles que le comenté en confianza a uno de la casa la circunstancia de doble extremo de la señora, y riéndose me dijo: "Sí, sí, la abuela habla pa la mierda", lo que me dio a entender que lo que para mí era una curiosidad para ellos no era ni siquiera un cambio en el mundo exterior, y me puse realmente triste porque eso me pasa en todos los órdenes de la vida.